jueves, 20 de noviembre de 2025

La etnografía como espejo de las tensiones: desafíos de género, masculinidades y política en los territorios del norte

Por Fernando Pequeño

Estuve compartiendo el 1° Encuentro de Etnografías en Territorios, un evento que desarrollaron en la Facultad de Humanidades de la Universidad Nacional de Salta (UNSa) entre el 18 y el 20 de noviembre de 2025. El objetivo fue la Producción de conocimientos y nuevos desafíos frente a problemáticas globales. La actividad, impulsada desde varias cátedras de Antropología en el contexto del ICSHO, buscó democratizar el conocimiento y emplear la etnografía en sus diversas acepciones para abordar problemas sociales y culturales contemporáneos en el norte argentino.

Mi interés particular al intervenir en este encuentro radicó en el desafío de compartir y promover la mirada de género desde la óptica de los estudios de las masculinidades. Observé la necesidad de tensionar los enfoques tradicionales, que legítimamente se centran en la experiencia femenina, para incorporar la perspectiva del varón, promoviendo con mis intervenciones la necesidad de que esta dimensión sea constitutiva de los abordajes etnográficos.

El costo de la fuerza: masculinidades y ruralidad

El panel Experiencias Etnográficas de los Estudios Rurales a la Perspectiva de Género fue el escenario donde esta discusión cobró vida. Mis preguntas a las expositoras, Valeria Alonso y Carolina, se enfocaron en dos dimensiones cruciales. Pregunté por la salud y el acceso al sistema, señalando que este capta muy poco a los varones, especialmente en relación con problemas como el uso de agroquímicos. Y pregunté sobre las relaciones de poder/emancipación: ¿cómo las mujeres rurales construyen e imaginan a sus varones en función de su propia autonomía y derechos, y cuáles son los costos de la masculinidad?.

Las expositoras presentaron una construcción del varón marcada por la hegemonía y la vulnerabilidad:

  • Valeria Alonso (Batán/Mar del Plata) documentó que los patrones de las quintas hortícolas no contratan familias a cargo de una mujer. Se presume que el varón debe tener la fuerza física para llevar adelante la quinta y asegurar la rentabilidad. Esta expectativa de fuerza es lo que obliga a las mujeres a soportar hechos de violencia de género o doméstica, pues perder al varón implica perder el trabajo y el hogar.
  • Carolina (Misiones/Tabaco) relató que el uso de venenos/agroquímicos es una actividad masculinizada. Los varones suelen negar el daño o se consideran "resistentes". Además, aunque la lechería sea una actividad "súper feminizada," el varón es el que ocupa las posiciones formales de representación (presidente de la cooperativa). Registramos que los hombres son víctimas de sufrimiento social que se "encarna en estados nerviosos" debido a la deuda con las empresas.

Problematizar las masculinidades para trascender la descripción de la opresión femenina

Mi interés en los "costos de la masculinidad" me parece que contribuye a complementar el análisis de las relaciones de género. Al indagar en la experiencia masculina, trascendemos la mera descripción de la opresión femenina para examinar cómo el sistema agroindustrial exige un tipo de varón (el fuerte, el que se arriesga) cuyo sufrimiento y límites corporales perpetúan la desigualdad de las mujeres, completando el círculo de la interacción de género.


Salud Mental y el Desafío de la IA en la Academia

En la mesa sobre Experiencia de Investigación Colaborativa Interdisciplinaria con las Cátedras de Antropología y Ciencias de la Educación, presentaron un estudio cuantitativo sobre adolescentes de Salta. El dato más revelador fue que la salud mental no es solo una variable, sino que emerge como un valor central en sus proyectos de vida.

Se percibe de modo diferencial por género y clase:

  • Para el género femenino, la salud mental es el valor más importante, incluso más que el dinero o el trabajo estable.
  • Los varones tienden a priorizar el dinero, el trabajo estable y la salud física.
  • Esta preocupación por la salud mental se intensifica a medida que sube el estrato socioeconómico.

El equipo de investigadores quiso demostrar que la producción de datos puede eliminar prejuicios. Al confrontar la idea de que la salud mental "no existe como problema" en las políticas públicas, la universidad genera información para el debate político, mostrando que este es un valor arraigado en las nuevas generaciones.

El panel concluyó con un intercambio vital sobre la Inteligencia Artificial (IA). Pregunté directamente: "¿Qué pasa con la gran IA? [...] ¿Cómo lo ven ustedes y cómo repercute en los métodos del la inteligencia artificial?". El director del equipo, el sociólogo Javier Judi, sostuvo que la "metodología en acto"—investigar para aprender a investigar—es la defensa. Argumentó que la IA puede ser una herramienta para la redacción, pero no puede reemplazar el análisis crudo del dato. La exigencia de que el estudiante interprete y analice las tablas, y la exposición oral como filtro, aseguran que la IA sea solo "una herramienta más del dato para construir datos".


Igualdad Ancestral y Defensa de la Diversidad Indígena

En el panel La Voz Indígena y la Lucha por el Territorio y la Memoria, las expositoras, líderes de radio en Tartagal, nos dieron una lección de inclusión. Al recuperar la dimensión de la Inclusión y Defensa de la Diversidad, mencionaron especialmente a Casandra, una comunicadora trans que fue rechazada por su familia. La comunidad de la radio le "abrió una puerta" y la acogió como "una familia más", saliendo a defenderla en la calle y dándole un espacio para su programa "Diversamente".

Posteriormente, al indagar sobre la Concepción Cultural de los Varones en los Pueblos Indígenas, una expositora ofreció una perspectiva histórica:

"Porque nuestra cultura eh siempre ha habido una igualdad. Siempre ha habido una igualdad en el trabajo, en los quehaceres de la casa, en la cocina, en lavandería, eh había una igualdad. El hombre lavaba, cocinaba, pero también la mujer hacía el rol del hombre".

Lamentablemente, esta práctica "se fue perdiendo". Mi pregunta permitió visibilizar que, detrás de la lucha por el territorio y la memoria, hay una batalla por recuperar esa igualdad perdida.

Me parece que la importancia de introducir la perspectiva de las masculinidades y la diversidad en la dimensión del género en las experiencias etnográficas es innegable. Las masculinidades, cuando son problematizadas, revelan los costos sistémicos que el sistema impone sobre los hombres para mantener la hegemonía. Por otro lado, la voz indígena permite hacer visible que la inclusión de la diversidad (como el caso de Casandra) y la igualdad de roles no son conceptos ajenos, sino saberes ancestrales que es urgente recuperar en la lucha por el territorio. La etnografía, al situarse en estas tensiones, se convierte en la herramienta indispensable para desmantelar prejuicios y construir un conocimiento verdaderamente integral.



miércoles, 19 de noviembre de 2025

Las Masculinidades modernas y el rol del Día Internacional del Hombre

 


Entrevista a Darío Ibarra
Por Darío Verón de www.fmnoticias881.com


En el contexto del día internacional del hombre, el periodista Darío Verón entrevistó al Dr. Darío Ibarra, psicólogo y experto en estudios de género, sobre el estado actual de las masculinidades. Postuló que el Día Internacional del Hombre, celebrado el 19 de noviembre, no debe ser visto como una conquista política análoga al Día de la Mujer, sino como una "fecha pedagógica" destinada a la autocrítica y la reflexión masculina sobre los efectos dañinos del sistema patriarcal en los propios hombres.

Los principales hallazgos en las investigaciones -expresó-, indican que la masculinidad tradicional impone severos costos a los varones, manifestados en una menor esperanza de vida (7 años menos que las mujeres), mayores tasas de suicidio, adicciones, accidentes y conductas de riesgo. Estos resultados se atribuyen a una "educación emocional deficitaria" que reprime la expresión de sentimientos y a la presión social por cumplir el rol de proveedor, lo que puede derivar en actividades delictivas.

Criticó al Estado por perpetuar la desigualdad de género a través de políticas públicas, como las licencias de paternidad desiguales, que refuerzan roles tradicionales y perjudican tanto a hombres como a mujeres. Aunque reconoció avances significativos, especialmente en el ejercicio de una paternidad más presente y afectiva, escribió el progreso general como un proceso de "tres pasos adelante y dos para atrás", con estancamiento en áreas como la violencia de género y la sexualidad. Finalmente, manifestó la necesidad del uso de medios de comunicación y el diálogo para visibilizar los temas que enfocan a los varones en su género, en lugar de manifestaciones públicas como una marcha de los hombres, que podrían ser malinterpretadas como una competencia con los movimientos feministas.

domingo, 2 de noviembre de 2025

A las compañeras del Área de Género en la UNJu: 30 años de coherencia militante y la incomodidad masculina como promesa urgente en el encuentro de Jujuy

A propósito del 30 aniversario del Área de Estudios de la Mujer y de Género de la UNJu, desde mi rol de compañero y militante de la memoria histórica en Salta, interpelo a los varones a asumir la "Epistemología de la Incomodidad" como legado político. Parto de la genealogía de Miguel Ragone, y propongo que esta postura se fundamente en las categorías de subalternidad, asedio e inmanencia enseñadas por el feminismo, para confrontar el poder masculino, el privilegio y la violencia estructural. Reclamo la renuncia al protagonismo y la acción cotidiana para estar a la altura de la revolución lograda por las feministas del Noroeste Argentino.

Ver también

sobre Sublimación, Subalternidad, el Asedio
y la inmanencia para desestabilizar el Patriarcado. 2025

Lily Louys, Fernando Pequeño, Sofía Brailovsky

Por Fernando Pequeño Ragone

A las compañeras del Área de Género en la UNJu

Estas palabras me surgen de la emoción y el respeto suscitados por la conmemoración de los 30 años de vida del Área Interdisciplinaria de Estudios de la Mujer y de Género de la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Jujuy (UNJu). Fue un encuentro que reafirmó la historia de lucha del feminismo pionero del Noroeste Argentino, en el que celebramos la coherencia política que logró transformar la academia, instalar el Protocolo de Violencia y alcanzar espacios de decisión (el "poder de firmar"). Ante este triunfo indiscutible, y desde mi lugar como compañero y militante de la memoria histórica en Salta, me dan ganas de compartirles una reflexión sobre el camino que aún nos falta recorrer a los varones: cómo honrar ese legado incorporando la Epistemología de la Incomodidad a nuestra práctica cotidiana.

Pasaron solo tes días del encuentro y puedo ahora que la emoción da paso a la reflexión, concatenar las ideas estalladas por la interpelación. Y quiero de nuevo abrazarlas recorriendo años y anécdotas junto a ustedes que parecían lejanas y mínimas, y que prendieron fueguitos internos en mi, al decir de Galeano. 30 (¡o 35!) años de fuego, coherencia y militancia.

La lucha de ustedes, que logró que el feminismo tenga el poder de "firmar" resoluciones y no solo de "pedir", que instaló un Protocolo y sentó a las compañeras en el Vicerrectorado, es la verdadera revolución de nuestro tiempo en el Noroeste. Mi respeto es infinito y mi deseo es acompañar la profundización de todo ese trabajo en la vida cotidiana.

Pero mi convicción, compañeras, no proviene solo del camino académico o de la gestión. Nace de un camino marcado por la memoria y la resistencia que me constituye. Mi apellido me interpela con una historia de militancia, justicia y dolor. Soy parte de una genealogía que honra a Miguel Ragone, aquel gobernador peronista que fuera víctima del terrorismo de Estado en 1976. Mi historia personal está intrínsecamente ligada a la Asociación Miguel Ragone por la Verdad, la Memoria y la Justicia, que lleva décadas de asedio al olvido.

Esta memoria militante es la que nutre mi mirada sobre las masculinidades. ¿Por qué? Porque tanto la lucha por la Verdad y la Memoria como la lucha feminista son combates frontales contra la violencia estructural, contra el poder hegemónico que aplasta la dignidad y contra la forma más violenta de la masculinidad: la que utiliza al Estado para desaparecer y oprimir. Quien aprendió a buscar a un desaparecido, sabe que la lucha nunca puede ser cómoda.

Mi deseo de acompañar lo fundo en la “Epistemología de la Incomodidad” como legado


Por este motivo que liga opresión y búsqueda, mi propuesta de la Epistemología de la Incomodidad no es solo una herramienta teórica para varones; es un legado político que nos exige estar a la altura de la historia. Si la Asociación que me honra ha confrontado el poder que mata, a nosotros nos toca confrontar el poder masculino que oprime, violenta y asesina en el ámbito doméstico e institucional.

Para que esta epistemología sea una promesa de compañía y no un gesto vacío, debe anclarse en las tres categorías que ustedes nos han enseñado con su hacer cotidiano: la subalternidad, el asedio y la inmanencia.

El varón hegemónico es el sujeto universal, el que no necesita explicar su existencia. La subalternidad es la exigencia de que el varón asuma el lugar del interpelado por la crítica feminista, no el del examinador. En este sentido, la subalternidad histórica se ejemplifica en la experiencia de la Asociación Miguel Ragone, que representa la subalternidad máxima: ser la voz de quien fue silenciado por el poder de un Estado Masculino y Militar. Aprender de esa lucha implica comprender que la verdad se construye desde abajo, desde la herida abierta. Esta incomodidad obliga al varón a renunciar al protagonismo y a la justificación; debe ser capaz de sentir el peso del privilegio y aceptar que su conocimiento sobre el mundo es parcial, ciego y, a menudo, cómplice.

El patriarcado, como el olvido, es una estructura que se nutre del tiempo y la comodidad. Para combatirlo, la deconstrucción debe ser un asedio político constante. La labor de la Asociación Miguel Ragone ejemplifica ese asedio constante y no negociable para recuperar la memoria y la verdad, un proceso que lleva décadas. Este mismo espíritu de persistencia, esta misma tozudez frente a la estructura, es la que debe adoptar el varón para desarmar el patriarcado. Además, el feminismo nos asedia con la pregunta ¿dónde están los varones? Nuestro trabajo es que esa pregunta nos obligue a la acción cotidiana. El asedio debe realizarse con cordialidad y humor —el humor que desarma el gesto solemne de la masculinidad—, pero siempre con la firmeza de la no-vuelta-atrás.

Finalmente, la preocupación es que la deconstrucción sea una teoría vacía. La transformación debe ser inmanente: una experiencia vivida en el cuerpo y en el contexto político. Miguel Ragone representó una masculinidad militante y popular, una forma de vida que confrontó el poder hasta las últimas consecuencias. La inmanencia para los varones de hoy es asumir que la lucha por la justicia de género no es un favor, sino el camino para recuperar nuestra propia dignidad y construir una vida política que valga la pena. La incomodidad se vive en el presente: en la sala de reuniones, en la universidad, en el hogar. Es asumir que si ustedes lograron transformar la UNJu institucionalmente, nuestro trabajo es aplicar esa crítica feminista inmanente para confrontar la violencia y el privilegio en nuestros propios espacios, rompiendo los "códigos alternativos" de complicidad y silencio.

Compañeras, mi deseo es que esta propuesta nos encuentre a todos, varones deconstruidos y aliados, trabajando con la humildad de quien sabe que la lucha es de ustedes pero el destino de la equidad es de todos. Que el legado de lucha de la memoria nos impulse.

¡Salud, persistencia y a seguir incomodando la vida con la alegría de la militancia! ✊🏽

La etnografía como espejo de las tensiones: desafíos de género, masculinidades y política en los territorios del norte

Por Fernando Pequeño Estuve compartiendo el 1° Encuentro de Etnografías en Territorios, un evento que desarrollaron en la Facultad de Humani...