El pre-congreso de Derechos Humanos del Norte Grande
Argentino, que reunió a destacados rectores y académicos de la región, fue un
espacio fundamental para debatir el rol de la universidad pública en la defensa
y promoción de los derechos humanos. Si bien el encuentro se centró en la
educación superior como un derecho social, un análisis más profundo de sus
conclusiones, en especial de aquellas vinculadas con el género, revela la
impostergable necesidad de ampliar el horizonte de discusión. Es en este
contexto donde se evidencia que la lucha por una sociedad más justa e igualitaria, que se encuentra en el
núcleo de los derechos humanos, exige la visibilización y el análisis crítico
de las masculinidades, un campo de estudio que se vuelve
indispensable para comprender y desarmar las desigualdades existentes.
La Dimensión de Género y la Necesidad de los Estudios de Masculinidades
La integración de los derechos humanos y el género en la
agenda universitaria es un avance significativo, como lo demuestran iniciativas
como la secretaría de Género, Diversidades y Derechos Humanos en la UNT y el
programa "Humanidades Diversas" de la UNNE. Sin embargo, para una
comprensión y acción más completa, es crucial que las instituciones, y
especialmente los rectores, consideren la necesaria incorporación de los
estudios de masculinidades.
La idea de que los derechos humanos son un "asunto
colectivo" y que la sociedad no existe sin una construcción conjunta puede
ser fortalecida al reconocer que los hombres no solo son actores en la
promoción de los derechos, sino también sujetos de estudio en la construcción
de una sociedad más equitativa. Los estudios de masculinidades permiten:
Desafiar los Roles de Género Tradicionales: La
crítica a las "matrices históricas enraizadas en el colonialismo y en el
capitalismo" que mencionó Guarino aplica también a la construcción de la
masculinidad hegemónica, que a menudo reproduce lógicas de poder, violencia y
exclusión. Al visibilizar cómo estas matrices afectan a los hombres, se puede
construir una perspectiva más profunda de los derechos humanos y el género.
Ampliar la Lucha contra las Violencias: Si bien los
protocolos contra la violencia de género se enfocan en las víctimas, la
incorporación de los estudios de masculinidades permite abordar las causas de
la violencia desde la raíz, trabajando en la deconstrucción de las prácticas
violentas en los hombres. Esto se alinea con la idea de la
"transversalización" de los derechos humanos que propusieron los
expositores.
Promover una Perspectiva Integral de la Igualdad: La
lucha por la igualdad de género no es solo un asunto de mujeres, sino un
proyecto social que necesita la participación activa de los hombres. Los
estudios de masculinidades ofrecen herramientas para que los varones
identifiquen y abandonen los privilegios de género que sostienen las
desigualdades, contribuyendo así a la construcción de una sociedad en la que el
respeto, la solidaridad y la igualdad sean el horizonte.
Generar "Saberes Decoloniales" en la Educación
Superior: En línea con la propuesta de Graciela Guarino sobre los
"saberes decoloniales", los estudios de masculinidades pueden
desarmar las representaciones coloniales y patriarcales del hombre, promoviendo
una formación académica crítica y propositiva.
Para que la agenda de los derechos humanos y el género en
las universidades públicas sea verdaderamente transformadora, los rectores
deben ir más allá de la mera enunciación y visibilizar la necesidad de
incorporar los estudios de masculinidades. Esto no solo enriquecerá la
investigación y la formación académica, sino que también impulsará la
construcción de una sociedad más justa, democrática y equitativa.
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